
Hoy, jueves 18 de Julio de 2007, Juan, uno de mis mejores amigos llegó a casa...eso si tarde, se retrasó unos 45 minutos, la comida se enfrió, Juan se fastidió, yo me enfadé con Juan por su demora, en detalles que hacen la amistad.
Hacía tiempo que, la montaña - siempre pienso en decirle y jamás le digo- no sufría mi apremiante amistad de cerca...
Ni bien terminamos el almuerzo, nos propusimos olvidar el mal momento... Bajamos las escaleras, llegamos al sótano, "pusimos" la mesa y a devorar el deporte en miniatura... ping-pong-ping-pong hacía el pequeño globo terráqueo anaranjado, golpeando una y otra vez contra el caucho frío de las paletas... la intensidad del juego aumentaba; el frío del sótano se escabullía entre los azulejos del suelo y el calor se adueñaba del lugar. no sé, si aquella Aconcagua de amistad y cariño había sentido lo mismo, pero a mi me recorría un arduo sentimiento de alegría que sólo se asemejaba a las tardes disfrutadas en aquella casa de Beccar, ubicada en la calle Isabel la la Católica. Sentía que mi rostro no encontraba lugar para tanta algarabía.
Mi cuerpo enardecido, no se asqueaba del calor de la amistad y entre punto y punto, festejo y festejo, el sol seguía su recorrido de Este a Oeste.
Unas dos horas pasaron para que se hiciera presente en el lugar Francisco. Fran de 20 años, de piel nívea, rasgos marcados, de ojos enormes y desorbitados (quizá creados y pensados por los genes de sus padres para que de pequeño, pudiera desarrollar una habilidad sin igual para los juegos de consola... quien sabe... quizá también para alguna otra cosa... yo personalmente prefiero pensar como dice una célebre frase que " los ojos son las ventanas del alma"...) puso a nuestra disposición todo un repertorio inacabable de humoradas con la condición necesaria de mutuo intercambio...
Entre chistes, risas y sonrisas llegó la noche; Nacho, otro de los fieles y devotos de esta amistad, no llegaba... Fran se iba, mientras Juan decía: "la cera de las orejas, es como los mocos de la nariz..."
Todavía me pregunto "¿qué tendrá la cera que no se "suena" y que tendrán los mocos que mucha gente dice "me los como?"
Hacía tiempo que, la montaña - siempre pienso en decirle y jamás le digo- no sufría mi apremiante amistad de cerca...
Ni bien terminamos el almuerzo, nos propusimos olvidar el mal momento... Bajamos las escaleras, llegamos al sótano, "pusimos" la mesa y a devorar el deporte en miniatura... ping-pong-ping-pong hacía el pequeño globo terráqueo anaranjado, golpeando una y otra vez contra el caucho frío de las paletas... la intensidad del juego aumentaba; el frío del sótano se escabullía entre los azulejos del suelo y el calor se adueñaba del lugar. no sé, si aquella Aconcagua de amistad y cariño había sentido lo mismo, pero a mi me recorría un arduo sentimiento de alegría que sólo se asemejaba a las tardes disfrutadas en aquella casa de Beccar, ubicada en la calle Isabel la la Católica. Sentía que mi rostro no encontraba lugar para tanta algarabía.
Mi cuerpo enardecido, no se asqueaba del calor de la amistad y entre punto y punto, festejo y festejo, el sol seguía su recorrido de Este a Oeste.
Unas dos horas pasaron para que se hiciera presente en el lugar Francisco. Fran de 20 años, de piel nívea, rasgos marcados, de ojos enormes y desorbitados (quizá creados y pensados por los genes de sus padres para que de pequeño, pudiera desarrollar una habilidad sin igual para los juegos de consola... quien sabe... quizá también para alguna otra cosa... yo personalmente prefiero pensar como dice una célebre frase que " los ojos son las ventanas del alma"...) puso a nuestra disposición todo un repertorio inacabable de humoradas con la condición necesaria de mutuo intercambio...
Entre chistes, risas y sonrisas llegó la noche; Nacho, otro de los fieles y devotos de esta amistad, no llegaba... Fran se iba, mientras Juan decía: "la cera de las orejas, es como los mocos de la nariz..."
Todavía me pregunto "¿qué tendrá la cera que no se "suena" y que tendrán los mocos que mucha gente dice "me los como?"
1 comentario:
:O
me suenan esas personas!!
jaja
q grande!!
como olvidar esa tarde!!
si le pasé el plumero a Juan!
jajaj
Bueno, nada... a seguir estudiando...
un abrazoooo
FRAN
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