El sol había caído ya cuando el hombre, semi-tendido en el fondo de la canoa tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor.
Habían pasado más de cuatro días de su huida. Había amenazado más de una vez con realizar aquella acción desesperada, decía que era la única forma de que su tierra por la que tanto había luchado le reconociera su esfuerzo... Ya no quería seguir viviendo allí, ya no, había llegado a la conclusión de que la tierra estaba contaminada por el ser humano y su inescrupuloso accionar, por eso había decidido pasar el resto de su vida en aquella angosta y fría canoa.
Sufría constantemente el recuerdo de aquella maldita guerra por la que había atravesado hacía ya más de diez años. Su mente se teñía de rojo, su cuerpo comenzaba a temblar y su corazón latía desmesuradamente cada vez que recordaba los cuerpos tendidos sobre la húmeda tierra bañados en sangre; muchos mutilados e impregnados por el terrible silencio de la muerte, otros abrumados por el dolor y la impericia gemían de manera más que elocuente...
El viejo sabía que ya no podría deshacerse de aquella pérfida sensación, pero había decidido comenzar su final allí, sin humanidad de por medio... Pretendía deshacerse de la propia y esperaba disfrutar de cada día como si fuese el primero.
En su tierra había pensado más de una vez en quitarse la vida, pero allí en compañía de la soledad había encontrado cierta tranquilidad que le permitía seguir viviendo... Esa misma tranquilidad era la que lo abandonaba por las noches; y no encontraba con que cobijar la profunda angustia que sentía por estar lejos de aquella ingrata tierra que tanto daño le había causado. Pero de algo estaba completamente seguro, que allí no quería volver...
Había perdido la orientación, su canoa seguía sin rumbo, ya no por su propia voluntad, sino por mera inercia... Esa noche cerrada, de intensa bruma y sin estrellas Hook comenzó a sentirse extraño, al principio incómodo, molesto, y hasta furioso, luego comprendió que algo importante iba suceder. Algo que lo tranquilizaría. Sentía que algo conocido se acercaba... Era inminente... su corazón se estrujó contra su pecho y dejó de latir, sus extremidades se entumecieron... Un rasguido se escuchó en la inmensidad de la noche y la canoa encalló en la arena...
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